Cuando DJI lanzó el primer Neo, la pregunta que se repetía en foros y comentarios era la misma: ¿tiene sentido un dron sin mando, que despega desde la palma de la mano y se controla casi todo por gestos o desde el móvil? El éxito del modelo original entre creadores de contenido y viajeros demostró que sí. Ahora, con el Neo 2 —lanzado en noviembre de 2025—, DJI ha corregido las críticas más repetidas de su antecesor: falta de estabilización real y ausencia de sensores de obstáculos. En este análisis repasamos si esas mejoras justifican el paso a esta segunda generación.
¿Qué es exactamente el DJI Neo 2?
El Neo 2 es el dron más pequeño y accesible del catálogo actual de DJI, pensado para un uso muy distinto al de la serie Mini o Air: no requiere mando para volar (aunque admite uno como accesorio opcional), despega directamente desde la palma de la mano y se controla principalmente mediante gestos o desde la app del móvil. Su público objetivo no es el fotógrafo profesional, sino el creador de contenido, el viajero o cualquier persona que quiera grabarse a sí misma sin depender de un trípode o de otra persona sosteniendo la cámara.
Las mejoras clave frente al Neo original
El salto de generación se nota, sobre todo, en tres aspectos:
- Gimbal mecánico de 2 ejes: el Neo original se apoyaba en estabilización electrónica sobre un solo eje mecánico, lo que generaba un vídeo notablemente menos estable («efecto gelatina») en condiciones de viento o movimientos bruscos. El Neo 2 incorpora un gimbal mecánico de 2 ejes, lo que se traduce en un horizonte mucho más firme y un vídeo utilizable sin corrección adicional en la mayoría de escenas.
- Detección de obstáculos omnidireccional con LiDAR: esta es probablemente la mejora más importante desde el punto de vista de la seguridad de vuelo. El modelo anterior volaba prácticamente «a ciegas», dependiendo por completo de la pericia de quien lo manejaba. El Neo 2 añade sensores de detección en todas las direcciones apoyados en tecnología LiDAR, lo que ayuda especialmente en condiciones de poca luz, aunque como en cualquier sistema de este tipo, sigue teniendo puntos ciegos frente a superficies como el agua o el cristal.
- Vídeo en 4K a más fotogramas por segundo: la calidad de grabación sube respecto al Neo original, permitiendo grabar en 4K con más fluidez y con opción de cámara lenta, algo muy valorado por quienes editan el contenido en redes sociales.
Peso, autonomía y almacenamiento: lo que hay que saber antes de comprar
Aquí conviene ser prudente, porque las fichas técnicas varían ligeramente según la región de venta y la fuente consultada, así que lo más seguro es confirmar los datos exactos de la unidad concreta que se vaya a comprar. Como referencia general:
- Peso: se sitúa por debajo del umbral de 250 gramos, lo que en muchas normativas (incluida la europea, bajo la etiqueta de clase C0) simplifica los trámites para volar en la categoría abierta más permisiva.
- Autonomía real: en condiciones normales de vuelo, distintas pruebas independientes sitúan la autonomía útil en un rango que va de los 10 a los 30 minutos según el modo de uso, la temperatura y el viento. La cifra que ofrece el fabricante corresponde siempre a condiciones ideales, por lo que en el uso diario conviene esperar una autonomía más ajustada, especialmente si se vuela con viento o en modo seguimiento activo.
- Almacenamiento: el Neo 2 no incorpora ranura para tarjeta microSD; graba sobre memoria interna, por lo que es importante descargar el contenido con frecuencia si se graba mucho en 4K, ya que el espacio se llena antes de lo que podría parecer.
- Fotografía: los archivos de foto se guardan en formato JPEG, sin opción de formato RAW, lo que limita el margen de edición para quien busca un postprocesado más profesional.
Puntos fuertes
- Despegue desde la palma de la mano sin necesidad de mando, ideal para grabarse uno mismo sin ayuda.
- Gimbal mecánico de 2 ejes que mejora notablemente la estabilidad de vídeo respecto al modelo anterior.
- Detección de obstáculos en todas las direcciones, algo inédito en un dron de este tamaño y precio dentro del catálogo de DJI.
- Peso por debajo de los 250 gramos, lo que facilita el cumplimiento normativo en buena parte de los países.
- Precio de entrada accesible dentro del ecosistema DJI, con un combo con baterías adicionales recomendable para ampliar la autonomía total de una sesión.
Puntos débiles
- Autonomía por vuelo relativamente corta, lo que en la práctica obliga a considerar el pack con baterías extra si se va a usar de forma habitual.
- Sin ranura microSD: depender del almacenamiento interno implica gestionar las descargas de contenido con más disciplina.
- Fotos únicamente en JPEG, sin opción RAW, lo que limita el margen de edición profesional.
- El sensor de obstáculos, aunque es un salto enorme frente al modelo anterior, sigue teniendo limitaciones frente a superficies como el agua, el cristal o elementos muy finos.
- Para aprovechar el máximo alcance y las opciones de vídeo más avanzadas es necesario adquirir el módulo de mando por separado, lo que encarece la experiencia completa.
¿Para quién tiene sentido el DJI Neo 2?
Tiene mucho sentido para quien crea contenido para redes sociales y necesita grabarse a sí mismo con calidad decente sin depender de un operador o un trípode: deportistas que se graban en solitario, viajeros que quieren planos aéreos sin cargar con un equipo grande, o creadores que buscan un dron «de bolsillo» que se pueda sacar en cualquier momento. También es una opción razonable como primer contacto con el mundo DJI para quien nunca ha volado un dron y quiere una curva de aprendizaje mínima, gracias a los sensores de seguridad y al modo de vuelo automático por gestos.
No es la opción adecuada para quien busca un uso profesional de fotografía o vídeo (por la ausencia de RAW y por el tamaño de sensor, más limitado que el de los modelos Mini o Air), ni para quien necesita autonomías largas para sesiones de trabajo extensas sin interrupciones frecuentes.
Conclusión: ¿Merece la pena?
El DJI Neo 2 corrige de forma efectiva las dos carencias que más se criticaban del modelo original —estabilización y seguridad de vuelo— y lo convierte en una propuesta mucho más sólida dentro de su categoría. Para el perfil de usuario al que va dirigido (creador de contenido, viajero, usuario ocasional que prioriza la comodidad sobre las prestaciones profesionales), el salto de generación merece la pena, especialmente si se compara con la opción de no tener ningún tipo de detección de obstáculos. Quien busque un dron para uso profesional de imagen seguirá necesitando mirar hacia la gama Mini o Air de DJI, pero como «dron de bolsillo» para grabarse uno mismo con tranquilidad, el Neo 2 cumple sobradamente lo que promete.